sábado, 1 de noviembre de 2008

Presentan libro que rescata resistencia indígena en Venezuela

CARACAS, 30 de octubre (PL).— El libro Tomuzas: alba de la resistencia aborigen, que rescata la defensa de la identidad indígena en Venezuela fue presentado hoy aquí con un llamado de su autor, Aldemaro Barrios, a defender la soberanía de los pueblos.
Si no protegemos y practicamos nuestra identidad estamos fregados (perdidos), expuso el académico durante la presentación de la novela de ficción histórica que relata la resistencia de los tomuzas ante la conquista y colonización española en los siglos XV, XVI y XVII.
Nos han enseñado desde siempre que los españoles ganaron esas guerras por la superioridad militar, pero ese punto es cuestionado hoy día porque hay evidencias contenidas en algunos documentos que dicen lo contrario, afirmó Barrios.
Documentos de cronistas españoles señalan que durante un período importante de la conquista, los españoles sufrieron importantes derrotas por parte de esta etnia hoy desaparecida, precisó.
De este pueblo que luchó por más de 250 años y que resistió valerosamente, hoy lo único que conocemos es un pequeño pueblo en el estado de Miranda, lamentó el investigador histórico.
Este es un libro que dignifica a los indígenas que le ganaron la guerra a los españoles, comentó Barrios al llamar a llevarle esa enseñanza a niños y jóvenes en las escuelas.
No se trata de rencores, se trata de protección de la soberanía, manifestó. El presidente del Centro Nacional de la Historia, Arístides Medina, calificó de oportuno el texto, porque dijo- estamos en tiempos de Revolución e inclusión.
Es la primera vez que los excluidos toman sus espacios, argumentó el ex director de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

LA FICCIÓN DE LOS OLVIDOS

Debo recordar a Eduardo Galeano quien recientemente en una conferencia en Córdoba, Argentina para referirse al titulo honorífico de Doctor, contó que en una ocasión un ciudadano argentino de nombre Juan Rodríguez cuando tuvo su primer hijo y animado por el anhelo de este fuera doctor, lo bautizó con el primer nombre de Doctor y por supuesto el apellido del emocionado padre. De tal manera que el pequeño comenzó a llamarse Doctor Rodríguez desde sus primeros días, colocando una identidad que con seguridad podría darle beneficios o problemas a ese ser humano. La anécdota viene a propósito ya que quiero referirme, desde la perspectiva antropológica, al tema de las identidades perdidas y de la ficción de los olvidos. De manera que la anécdota de Galeano viene como anillo al dedo a lo que voy a referirme.

Hablando como cronista, los temas de la memoria histórica y la comprensión de nuestro pasado se observan a la luz de prismas ideológicos y filosóficos y del comportamiento de dos grandes sistemas de pensamiento mundial: el capitalista o el neoliberal (chisme histórico)positivista, fragmentario y el materialismo histórico (el análisis dialéctico), pero para no irnos tan lejos y tan profundo por el tiempo permitido y para comprender y reconocer lo que ha ocurrido con nosotros los venezolanos basta que revelemos algunas evidencias.

Empezando por lo que nuestros niños estudian en los libros de texto que sobre el tema histórico brindan un perfil incompleto de lo ocurrido en, por ejemplo, la guerra de “conquista”, que no se presenta como una situación dialectica de confrontación bélica entre dos bandos perfectamente enfrentados y la lucha de resistencia de los pueblos aborígenes contra la dominación española, sino que se presenta como “la conquista” como si hubiese sido un acto superioridad y luego de benevolencia europea santiguado por la iglesia y bautizado por los Papas, es la visión del ángulo dominador y aquí están dos libros que me permito presentar para mostrar evidencias.

Dice el libro de Historia de Venezuela de 7mo grado coordinado por Guillermo Morón: “La guerra de conquista significó la desaparición de numerosos pueblos y comunidades americanas por la superioridad militar de los europeos”. Editorial Santillana año 2008 y otro libro de la misma editorial pero del año 1997 textos Freddy Díaz también titulado Historia de Venezuela nos dice: El exterminio de millones de aborígenes en la guerra de conquista significó la desaparición de numerosos pueblos y comunidades americanas, gracias a la superioridad militar de los europeos y a pesar de la resistencia indígena”.
Estos libros son las obras de Historia de Venezuela para séptimo grado que más se venden en las librerías por lo menos del centro de Caracas donde averigüé.

No obstante, en las crónicas de los curas franciscanos, en otras fuentes bibliográficas y documentales, encontramos algunas evidencias de que la cosa para los españoles no fue tan fácil ni tan insignificante como nos la cuenta el académico e historiador autor de libros escolares sobre historia Guillermo Morón.

Hubo ciertamente algunos grupos, etnias enteras, que fueron desaparecidas del mapa, casi de manera extinta,(aparte de las de Cuba, Dominicana y Puerto Rico) incluso con nombre y todo en un período de más de 200 años, porque nada más que su recuerdo, bien como memoria o leyenda, significó una afrenta al nombrado músculo militar de los “conquistadores”, en otras palabras hubo grupos como los Tomuzas que durante un período importante de nuestra historia derrotaron militarmente en casi todas las campañas o empresas de conquista iniciadas por lo españoles desde Caracas, desde El Tocuyo o desde Barcelona durante los siglos XV, XVI y parte del XVII.

Los que somos aficionados a estas crónicas nos preguntamos ¿Pero cómo si desde que sabemos los españoles conquistaron estas tierras? Ahora podemos inferir y decir, casi 500 años después, que eso no es del todo verdad y que algunas etnias de nuestro patrimonio histórico resultaron una cuenta militar muy alta que tuvo que pagar la Monarquía española porque sólo por la vía de la paciencia religiosa y del continuo desprendimiento y resquebrajamiento de los valores morales y culturales de algunas etnias aborígenes fue posible, no sólo dominar sino prácticamente desaparecer un gentilicio como el de este pueblo guerrero numeroso y extenso de caribes conocidos como Tomuzas, que llegó a ocupar todo el territorio norte central costero de Venezuela

Esa etnia aborigen es uno de los ejemplos más patéticos de cómo a un pueblo lo tratan de desaparecer de la faz de la tierra por resistirse a los designios de los invasores españoles medievales, mediante un trato o más bien un maltrato cultural sistemático cuya orientación estratégica ya venía dada por el sabio español Nebrija, consultor de los Reyes Católicos, cuando en 1492 había dicho “el imperio será más imperio más por su lengua que por sus armas”,y esa practica la entendieron los franciscanos y la entienden los gobiernos imperiales de hoy cuando para poder dominar a otro tiene que fracturarse el hueso cultural del objetivo o del pueblo que se intente dominar, usando todos los medios posibles, la lengua, los nombres, la comida, la música, la vergüenza, el color de la piel, su pelo su bandera, su himno, sus gritos y cada una de las estructuras simbólicas que constituyen la cultura de un pueblo.

No exagero ni dudo en decir, aunque por ello se le critique a uno, que en el estudio y la investigación de esta etnia, se esconden una serie de valores y evidencias que pueden ayudar a comprender que la historia no es como hasta ahora nos la han contado y enseñado en la escuela y cuan nefasto fueron los comportamientos de los conquistadores y luego de los religiosos en este territorio, de cómo un hombre que trata de dominar a otro hombre usando los recursos menos insospechables para subyugarlo, someterlo y ponerlo de rodillas. Incluso hasta hoy día por la vía del olvido.

Aunque hay quienes piensan que se debe tener cuidado al decir lo que no se ha dicho y lo que expreso lo digo con absoluta responsabilidad porque antes de callarlo debo invitar a los historiadores y a los especialistas a revisar los métodos, a los docentes a revisar los libros de textos que nuestros niños leen, a hurgar en esas historias olvidadas con una visión trascendente y transformadora, científica y actual.

Empecemos por el nombre, todos tenemos nombre de identidad, somos venezolanos, si alguien viene hoy y nos dice “venecos” o “venenosos” para descalificarnos porque estamos “dando malos ejemplos de conducta” al defender nuestra soberanía e independencia están creando una simbología de la vergüenza para con nuestra identidad. Y aunque usted no lo crea el efecto es primero ponernos a dudar, si nuestra conciencia no esta clara.

El nombre de los tomuzas fue resignificado por los españoles para calificar “maraña de pelo” que es la acepción que muchos de nosotros entendemos por “tumuza” y fueron los dominadores, invasores en nombre de Dios y del Rey los que comenzaron a cambiar el sentido de una etimología cuyo significado, según un estudio titulado Huellas Katugua de Carmen Pares y Ramón González de la Universidad Central de Venezuela, “tomuza” significa en lengua caribe “montaña “ u “hombre de montaña”. Por allí comienza la dominación por cambiar o borrar la identidad y no es “un problema de discursos cuajados de remotos rencores” como lo dijo un articulista recientemente en Ultimas Noticias, es necesario revisar de nuevo nuestra historia pasada que es reciente.

Es el trato a la insurgencia, así siempre se ha tratado a la insurgencia con el castigo del olvido y de borrar identidades, aunque hay quienes indiquen que hay que tener cuidado. ¿Cuidado con qué? Que el español es una de las lenguas más glotofágicas de la tierra? Si, ah, pero porqué? Cual es el sentido de esa glotofagia? NO debe ser porque es natural y muchos menos PORQUE un rey manda a callar porque “HABLA EL REY” para poder merecer el Premio Príncipe de Asturias.

Luego “tumuza” se aplica solo a negros e indios, entonces nos fijamos en la eterna enfermedad del racismo y de la vergüenza étnica cuyo nombre y apellido es etnoracismo, que hoy esta vigente, escondida en el espíritu de algunos hombres y mujeres de estas tierras producto de acto de reducir la capacidad de los hombres para subvertir el orden de dominación para derrotar la insurgencia necesaria que libera a los pueblos de los anclajes coloniales que todavía tenemos en nuestras mentes.

Hoy nos convoca la urgencia de la lucha de las ideas pero también el rigor de la investigación científica, porque esta novela es solo una propuesta, un ensayo hecho ficción para interpretar un sentido de vida, sin excluir ni desentendernos de ninguno de los valores culturales que constituyen nuestra venezolanidad, pero si dignificando a cada uno de ellos.

De esta manera resulta interesante desentrañar este fenómeno socio histórico a luz de la experiencia de los tomuzas que aunque usted no lo crea, el último grupo organizado de estos aborígenes fue confinado a una reserva en las entrañas de una montaña en Barlovento (Minas de Apa y Carapa entre Panaquire y San Francisco de Macaira), sus niños fueron sometidos desde muy temprana edad al desconocimiento de sus capacidades culturales hasta que desaparecieron como pueblo, tal cual hoy a nuestros niños les muestran la llamada “conquista” como un acto heroico de los españoles, incluso hoy nosotros que somos adultos comunes, no académicos porque ellos tienen toda la sapiencia del estudio y las rutas metodológicas para encontrar verdades, nos extrañamos cuando nos dicen “mira los españoles no ganaron ninguna conquista” que aunque es difícil creer, no fue sólo un acto de ficción como lo es la novela Tomuzas, sino una realidad que estamos obligados a revisar científicamente para dignificar la verdadera historia de los pueblos originarios de estas tierras.

Aldemaro Barrios Romero.