miércoles, 26 de marzo de 2008

Tomuzas: un basto territorio por descubrir




Palabras de Pedro Calzadilla A. en el acto de presentación de la novela Tomuzas, Altagracia de Orituco el 1º de marzo de 2008, en la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas.

Debo comenzar agradeciendo al amigo y camarada Aldemaro Barrios por invitarme a decir algunas palabras en este acto de presentación de su libro Tomuzas. Igualmente mi reconocimiento al Alcalde Carlos López por patrocinarlo. Mis cordiales saludos a todos los asistentes a este extraordinario evento.

Lo primero que quiero expresar es que esta novela de Aldemaro me la leí como decimos en criollo de un solo tirón. No la cerré hasta que leí la última página.
Ahora bien, se sobreentiende que cuando a uno lo invitan a un acto como este es para que opine sobre la obra, sin embargo, permítanme ustedes, antes de ofrecer mis modestos comentarios sobre el libro, recordar algunos datos de carácter histórico que tienen mucho que ver con el eje temático de la obra. Aldemaro con este libro nos brinda una excelente simulación de un trozo de la historia colonial de Venezuela (más o menos entre 1600 y 1654) correspondiente al espacio geográfico que comprende la región de Barlovento, incluyendo el sistema montañoso de la Serranía del Interior que degradan hacia el Oriente del país; la depresión de Unare con sus humedales costeros Píritu y Unare, hasta la cuenca del Neverí y las estribaciones de la Cordillera del interior que se extienden hacia la parte norte de los estados Guárico y Anzoátegui. Este basto territorio en el período prehispánico estuvo habitado por pueblos de habla caribe de bastante diversidad cultural, entre los cuales se pueden mencionar las tribus cumanagotos, píritus, quiriquiris, cores, chacopatas, palenques tesermas, guaribes, guaiqueries y, por su puesto, los famosos, y ahora más famosos tomuzas, gracias a Aldemaro.
Como dije antes se trata de una ficción histórica que exalta el espíritu rebelde de los pueblos caribes que ocuparon esos territorios al momento de enfrentar a los invasores españoles que durante casi un siglo tuvieron que pelear duro para poder conquistarlo. Es decir se trata de un pedazo de la historia de la conquista de Venezuela por el invasor europeo pero vista desde el lado de los invadidos. En otras palabras, este libro contiene la otra visión, la visión del conquistado, presentada por el autor en forma novelada.
Cuando leemos a los cronistas de indias y más aún en la literatura posterior, siempre se nos presenta la versión europea, la llamada visión eurocentrica, en donde con escasa frecuencia se encuentran referencias a la resistencia indígena en algunas regiones muy localizadas del país. Es más, en múltiples ocasiones se nos muestra una relación absolutamente idealizada donde los invadidos esperan con regalos, con presentes, a los invasores y se someten de muy buena gana a la dominación. El más claro ejemplo de ese amor de los indígenas hacia sus invasores, que era resultado en los textos de historia cuando estudié mis primeros grados, no se si todavía sucederá lo mismo, fue el amistoso recibimiento, que supuestamente le tributó Manaure, cacique de los caquetíos de Coro, a Juan de Ampíes Avila, allá por el año 1527. Pero en esos mismos textos no se encuentra ninguna mención al violento rechazo que sufrió Alonzo de Ojeda veintiocho años antes cuando trató de ingresar a la misma región por Puerto Flechados.

Leyendo a Tomuzas recordé unas obras del autor norteamericano, Hoeard Fasta, ya fallecido, que llegaron a mis manos en los años cincuenta. Se trata de unos libros que exaltan el espiritu de resistencia de los pueblos frente al invasor, sus títulos son: La ultima frontera, Mis gloriosos hermanos y Espartaco. Especialmente La última frontera, que se refiere a la ocupación de una parte del territorio norteamericano por los invasores ingleses.

Los recordé porque el libro de Aldemaro, guardando las distancias que existen entre la primera novela un joven autor y un consagrado escritor con Fast., tratan sobre el mismo filón: la lucha de los pueblos oprimidos contra los opresores. Ajalá y con este libro se inicie una literatura de rescate de la rebeldía de los oprimidos de otras épocas, no solo de los indígenas, sino también de los esclavos y de los campesinos.
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Volviendo al territorio y al asunto que nos ocupa, hay que decir que de las costas de Tierra Firme, así fue como llamaron a lo que hoy es Venezuela en aquellos años, esta fue la única porción que permaneció inconquistada por los españoles hasta 1654. Barlovento, Unare y Neverí fueron tierra vedada para los invasores. Si hacemos un recuento de la fundación de ciudades: Coro, 1527; Barquisimeto, 1552; Valencia, 1555; Tocuyo, 1557; Mérida, 1558; San Cristóbal, 1561; Caracas, 1567. Todas situadas en Occidente y Centro del país. La única excepción, fue la fundación de Cumaná en 1569, después de haber sido frustrada su fundación en varias ocasiones por la oposición violenta de los indígenas.
Oficialmente se reconoce como fecha de la fundación de Barcelona el mes de febrero de 1638, es decir pasaron más de cien años desde la fundación de Coro en 1527 para que los españoles pudieran establecerse sólidamente en territorio de los caribes orientales (cumanagotos). Y no es casual que el fundador de Barcelona el catalán Juan de Orpín o Urpín tuviera que dar un amplio rodeo para poder llegar al territorio para el que había sido designado Gobernador y Capitán General en 1631. Tuvo que irse por los llanos centrales y tomar como base de operaciones a San Sebastián de los Reyes fundada, como sabemos los gracitanos en 1585 por Sebastián Díaz de Alfaro. Efectivamente Orpín no pudo tomar posesión de sus dominios tomando una ruta más corta porque se lo impedían los caribes de la costa.

Todas estas referencias a fundación de ciudades y hechos históricos viene a cuento por que es la demostración de que la novela de Aldemaro no es producto de una cabeza caliente que quiere de cualquier manera convertir a nuestros indígenas en héroes de una guerra inexistente. No, la resistencia existió como mínimo durante cien años y fue violenta, y en ella se produjo la muerte de no pocos españoles y el exterminio casi total de los pueblos caribes de la costa oriental, y los que no fueron exterminados tuvieron que refugiarse del otro lado del Orinoco, en las selvas de Guayana.
La mayoría de los autores de ficción siempre reconocen que dentro de sus obras siempre hay algo de sus vivencias, es decir, de alguna manera son autobiográficas. Leyendo este libro no pude menos que imaginarme a Aldemaro remontando intrincados senderos de las montañas de El Bachiller, atravesando ríos y chorrerones de aguas heladas, disfrutando de la frondosa vegetación y de la diversidad de animales de la selva y sobre todo interrogando a los pobladores, indagando sobre sus antepasados, sobre los mitos y leyendas, sobre hábitos y costumbres. Es decir de cierta manera el autor debe haberse extasiado con muchos de los pasajes que embellecen su obra. Y digo esto porque en Tomuzas lo primero que a uno lo impresiona es el exhaustivo conocimiento que el autor tiene de la geografía, de la toponimia, de la flora y la fauna de la región.
Otro aspecto a resalta en esta novela es la enorme figuración literaria que uno encuentra en casi todas sus páginas, metáforas bellamente construidas y casi siempre referidas a la cosa natural, animales y plantas.
Aparte del bello estilo literario mostrado por Aldemaro en esta obra, por último quiero hacer énfasis en su contenido, llamémoslo político, es decir, resaltar la importancia que tiene en estos tiempos de recuperación de la memoria histórica de pueblos olvidados, marginados como lo estuvieron por siglos las culturas originarias, la aparición de libros como este se convierten en referencia obligada y ejemplo a seguir por los jóvenes creadores.
Conociendo el espíritu emprendedor y la voluntad y capacidad de trabajo del amigo Aldemaro, no dudo que este nuevo camino que ha emprendido lo conducirá a regalarnos con nuevas obras de su frondosa imaginación. Para concluir diré como en algún momento dijo un conocido escritor: “Escribir es un oficio, el escritor se hace escriendo”. Aldemaro: iniciaste ese camino como un indio tomuzo, con muy buen pie y al trote.
Muchas gracias a todos por su atención.

1 comentario:

LlanoExtremo dijo...

Saludos muy bueno su blog. Me puede decir donde adquirir el libro “Tomuzas: alba de la resistencia aborigen”