CARACAS, 30 de octubre (PL).— El libro Tomuzas: alba de la resistencia aborigen, que rescata la defensa de la identidad indígena en Venezuela fue presentado hoy aquí con un llamado de su autor, Aldemaro Barrios, a defender la soberanía de los pueblos.
Si no protegemos y practicamos nuestra identidad estamos fregados (perdidos), expuso el académico durante la presentación de la novela de ficción histórica que relata la resistencia de los tomuzas ante la conquista y colonización española en los siglos XV, XVI y XVII.
Nos han enseñado desde siempre que los españoles ganaron esas guerras por la superioridad militar, pero ese punto es cuestionado hoy día porque hay evidencias contenidas en algunos documentos que dicen lo contrario, afirmó Barrios.
Documentos de cronistas españoles señalan que durante un período importante de la conquista, los españoles sufrieron importantes derrotas por parte de esta etnia hoy desaparecida, precisó.
De este pueblo que luchó por más de 250 años y que resistió valerosamente, hoy lo único que conocemos es un pequeño pueblo en el estado de Miranda, lamentó el investigador histórico.
Este es un libro que dignifica a los indígenas que le ganaron la guerra a los españoles, comentó Barrios al llamar a llevarle esa enseñanza a niños y jóvenes en las escuelas.
No se trata de rencores, se trata de protección de la soberanía, manifestó. El presidente del Centro Nacional de la Historia, Arístides Medina, calificó de oportuno el texto, porque dijo- estamos en tiempos de Revolución e inclusión.
Es la primera vez que los excluidos toman sus espacios, argumentó el ex director de la Biblioteca Nacional de Venezuela.
sábado, 1 de noviembre de 2008
LA FICCIÓN DE LOS OLVIDOS
Debo recordar a Eduardo Galeano quien recientemente en una conferencia en Córdoba, Argentina para referirse al titulo honorífico de Doctor, contó que en una ocasión un ciudadano argentino de nombre Juan Rodríguez cuando tuvo su primer hijo y animado por el anhelo de este fuera doctor, lo bautizó con el primer nombre de Doctor y por supuesto el apellido del emocionado padre. De tal manera que el pequeño comenzó a llamarse Doctor Rodríguez desde sus primeros días, colocando una identidad que con seguridad podría darle beneficios o problemas a ese ser humano. La anécdota viene a propósito ya que quiero referirme, desde la perspectiva antropológica, al tema de las identidades perdidas y de la ficción de los olvidos. De manera que la anécdota de Galeano viene como anillo al dedo a lo que voy a referirme.
Hablando como cronista, los temas de la memoria histórica y la comprensión de nuestro pasado se observan a la luz de prismas ideológicos y filosóficos y del comportamiento de dos grandes sistemas de pensamiento mundial: el capitalista o el neoliberal (chisme histórico)positivista, fragmentario y el materialismo histórico (el análisis dialéctico), pero para no irnos tan lejos y tan profundo por el tiempo permitido y para comprender y reconocer lo que ha ocurrido con nosotros los venezolanos basta que revelemos algunas evidencias.
Empezando por lo que nuestros niños estudian en los libros de texto que sobre el tema histórico brindan un perfil incompleto de lo ocurrido en, por ejemplo, la guerra de “conquista”, que no se presenta como una situación dialectica de confrontación bélica entre dos bandos perfectamente enfrentados y la lucha de resistencia de los pueblos aborígenes contra la dominación española, sino que se presenta como “la conquista” como si hubiese sido un acto superioridad y luego de benevolencia europea santiguado por la iglesia y bautizado por los Papas, es la visión del ángulo dominador y aquí están dos libros que me permito presentar para mostrar evidencias.
Dice el libro de Historia de Venezuela de 7mo grado coordinado por Guillermo Morón: “La guerra de conquista significó la desaparición de numerosos pueblos y comunidades americanas por la superioridad militar de los europeos”. Editorial Santillana año 2008 y otro libro de la misma editorial pero del año 1997 textos Freddy Díaz también titulado Historia de Venezuela nos dice: El exterminio de millones de aborígenes en la guerra de conquista significó la desaparición de numerosos pueblos y comunidades americanas, gracias a la superioridad militar de los europeos y a pesar de la resistencia indígena”.
Estos libros son las obras de Historia de Venezuela para séptimo grado que más se venden en las librerías por lo menos del centro de Caracas donde averigüé.
No obstante, en las crónicas de los curas franciscanos, en otras fuentes bibliográficas y documentales, encontramos algunas evidencias de que la cosa para los españoles no fue tan fácil ni tan insignificante como nos la cuenta el académico e historiador autor de libros escolares sobre historia Guillermo Morón.
Hubo ciertamente algunos grupos, etnias enteras, que fueron desaparecidas del mapa, casi de manera extinta,(aparte de las de Cuba, Dominicana y Puerto Rico) incluso con nombre y todo en un período de más de 200 años, porque nada más que su recuerdo, bien como memoria o leyenda, significó una afrenta al nombrado músculo militar de los “conquistadores”, en otras palabras hubo grupos como los Tomuzas que durante un período importante de nuestra historia derrotaron militarmente en casi todas las campañas o empresas de conquista iniciadas por lo españoles desde Caracas, desde El Tocuyo o desde Barcelona durante los siglos XV, XVI y parte del XVII.
Los que somos aficionados a estas crónicas nos preguntamos ¿Pero cómo si desde que sabemos los españoles conquistaron estas tierras? Ahora podemos inferir y decir, casi 500 años después, que eso no es del todo verdad y que algunas etnias de nuestro patrimonio histórico resultaron una cuenta militar muy alta que tuvo que pagar la Monarquía española porque sólo por la vía de la paciencia religiosa y del continuo desprendimiento y resquebrajamiento de los valores morales y culturales de algunas etnias aborígenes fue posible, no sólo dominar sino prácticamente desaparecer un gentilicio como el de este pueblo guerrero numeroso y extenso de caribes conocidos como Tomuzas, que llegó a ocupar todo el territorio norte central costero de Venezuela
Esa etnia aborigen es uno de los ejemplos más patéticos de cómo a un pueblo lo tratan de desaparecer de la faz de la tierra por resistirse a los designios de los invasores españoles medievales, mediante un trato o más bien un maltrato cultural sistemático cuya orientación estratégica ya venía dada por el sabio español Nebrija, consultor de los Reyes Católicos, cuando en 1492 había dicho “el imperio será más imperio más por su lengua que por sus armas”,y esa practica la entendieron los franciscanos y la entienden los gobiernos imperiales de hoy cuando para poder dominar a otro tiene que fracturarse el hueso cultural del objetivo o del pueblo que se intente dominar, usando todos los medios posibles, la lengua, los nombres, la comida, la música, la vergüenza, el color de la piel, su pelo su bandera, su himno, sus gritos y cada una de las estructuras simbólicas que constituyen la cultura de un pueblo.
No exagero ni dudo en decir, aunque por ello se le critique a uno, que en el estudio y la investigación de esta etnia, se esconden una serie de valores y evidencias que pueden ayudar a comprender que la historia no es como hasta ahora nos la han contado y enseñado en la escuela y cuan nefasto fueron los comportamientos de los conquistadores y luego de los religiosos en este territorio, de cómo un hombre que trata de dominar a otro hombre usando los recursos menos insospechables para subyugarlo, someterlo y ponerlo de rodillas. Incluso hasta hoy día por la vía del olvido.
Aunque hay quienes piensan que se debe tener cuidado al decir lo que no se ha dicho y lo que expreso lo digo con absoluta responsabilidad porque antes de callarlo debo invitar a los historiadores y a los especialistas a revisar los métodos, a los docentes a revisar los libros de textos que nuestros niños leen, a hurgar en esas historias olvidadas con una visión trascendente y transformadora, científica y actual.
Empecemos por el nombre, todos tenemos nombre de identidad, somos venezolanos, si alguien viene hoy y nos dice “venecos” o “venenosos” para descalificarnos porque estamos “dando malos ejemplos de conducta” al defender nuestra soberanía e independencia están creando una simbología de la vergüenza para con nuestra identidad. Y aunque usted no lo crea el efecto es primero ponernos a dudar, si nuestra conciencia no esta clara.
El nombre de los tomuzas fue resignificado por los españoles para calificar “maraña de pelo” que es la acepción que muchos de nosotros entendemos por “tumuza” y fueron los dominadores, invasores en nombre de Dios y del Rey los que comenzaron a cambiar el sentido de una etimología cuyo significado, según un estudio titulado Huellas Katugua de Carmen Pares y Ramón González de la Universidad Central de Venezuela, “tomuza” significa en lengua caribe “montaña “ u “hombre de montaña”. Por allí comienza la dominación por cambiar o borrar la identidad y no es “un problema de discursos cuajados de remotos rencores” como lo dijo un articulista recientemente en Ultimas Noticias, es necesario revisar de nuevo nuestra historia pasada que es reciente.
Es el trato a la insurgencia, así siempre se ha tratado a la insurgencia con el castigo del olvido y de borrar identidades, aunque hay quienes indiquen que hay que tener cuidado. ¿Cuidado con qué? Que el español es una de las lenguas más glotofágicas de la tierra? Si, ah, pero porqué? Cual es el sentido de esa glotofagia? NO debe ser porque es natural y muchos menos PORQUE un rey manda a callar porque “HABLA EL REY” para poder merecer el Premio Príncipe de Asturias.
Luego “tumuza” se aplica solo a negros e indios, entonces nos fijamos en la eterna enfermedad del racismo y de la vergüenza étnica cuyo nombre y apellido es etnoracismo, que hoy esta vigente, escondida en el espíritu de algunos hombres y mujeres de estas tierras producto de acto de reducir la capacidad de los hombres para subvertir el orden de dominación para derrotar la insurgencia necesaria que libera a los pueblos de los anclajes coloniales que todavía tenemos en nuestras mentes.
Hoy nos convoca la urgencia de la lucha de las ideas pero también el rigor de la investigación científica, porque esta novela es solo una propuesta, un ensayo hecho ficción para interpretar un sentido de vida, sin excluir ni desentendernos de ninguno de los valores culturales que constituyen nuestra venezolanidad, pero si dignificando a cada uno de ellos.
De esta manera resulta interesante desentrañar este fenómeno socio histórico a luz de la experiencia de los tomuzas que aunque usted no lo crea, el último grupo organizado de estos aborígenes fue confinado a una reserva en las entrañas de una montaña en Barlovento (Minas de Apa y Carapa entre Panaquire y San Francisco de Macaira), sus niños fueron sometidos desde muy temprana edad al desconocimiento de sus capacidades culturales hasta que desaparecieron como pueblo, tal cual hoy a nuestros niños les muestran la llamada “conquista” como un acto heroico de los españoles, incluso hoy nosotros que somos adultos comunes, no académicos porque ellos tienen toda la sapiencia del estudio y las rutas metodológicas para encontrar verdades, nos extrañamos cuando nos dicen “mira los españoles no ganaron ninguna conquista” que aunque es difícil creer, no fue sólo un acto de ficción como lo es la novela Tomuzas, sino una realidad que estamos obligados a revisar científicamente para dignificar la verdadera historia de los pueblos originarios de estas tierras.
Aldemaro Barrios Romero.
Hablando como cronista, los temas de la memoria histórica y la comprensión de nuestro pasado se observan a la luz de prismas ideológicos y filosóficos y del comportamiento de dos grandes sistemas de pensamiento mundial: el capitalista o el neoliberal (chisme histórico)positivista, fragmentario y el materialismo histórico (el análisis dialéctico), pero para no irnos tan lejos y tan profundo por el tiempo permitido y para comprender y reconocer lo que ha ocurrido con nosotros los venezolanos basta que revelemos algunas evidencias.
Empezando por lo que nuestros niños estudian en los libros de texto que sobre el tema histórico brindan un perfil incompleto de lo ocurrido en, por ejemplo, la guerra de “conquista”, que no se presenta como una situación dialectica de confrontación bélica entre dos bandos perfectamente enfrentados y la lucha de resistencia de los pueblos aborígenes contra la dominación española, sino que se presenta como “la conquista” como si hubiese sido un acto superioridad y luego de benevolencia europea santiguado por la iglesia y bautizado por los Papas, es la visión del ángulo dominador y aquí están dos libros que me permito presentar para mostrar evidencias.
Dice el libro de Historia de Venezuela de 7mo grado coordinado por Guillermo Morón: “La guerra de conquista significó la desaparición de numerosos pueblos y comunidades americanas por la superioridad militar de los europeos”. Editorial Santillana año 2008 y otro libro de la misma editorial pero del año 1997 textos Freddy Díaz también titulado Historia de Venezuela nos dice: El exterminio de millones de aborígenes en la guerra de conquista significó la desaparición de numerosos pueblos y comunidades americanas, gracias a la superioridad militar de los europeos y a pesar de la resistencia indígena”.
Estos libros son las obras de Historia de Venezuela para séptimo grado que más se venden en las librerías por lo menos del centro de Caracas donde averigüé.
No obstante, en las crónicas de los curas franciscanos, en otras fuentes bibliográficas y documentales, encontramos algunas evidencias de que la cosa para los españoles no fue tan fácil ni tan insignificante como nos la cuenta el académico e historiador autor de libros escolares sobre historia Guillermo Morón.
Hubo ciertamente algunos grupos, etnias enteras, que fueron desaparecidas del mapa, casi de manera extinta,(aparte de las de Cuba, Dominicana y Puerto Rico) incluso con nombre y todo en un período de más de 200 años, porque nada más que su recuerdo, bien como memoria o leyenda, significó una afrenta al nombrado músculo militar de los “conquistadores”, en otras palabras hubo grupos como los Tomuzas que durante un período importante de nuestra historia derrotaron militarmente en casi todas las campañas o empresas de conquista iniciadas por lo españoles desde Caracas, desde El Tocuyo o desde Barcelona durante los siglos XV, XVI y parte del XVII.
Los que somos aficionados a estas crónicas nos preguntamos ¿Pero cómo si desde que sabemos los españoles conquistaron estas tierras? Ahora podemos inferir y decir, casi 500 años después, que eso no es del todo verdad y que algunas etnias de nuestro patrimonio histórico resultaron una cuenta militar muy alta que tuvo que pagar la Monarquía española porque sólo por la vía de la paciencia religiosa y del continuo desprendimiento y resquebrajamiento de los valores morales y culturales de algunas etnias aborígenes fue posible, no sólo dominar sino prácticamente desaparecer un gentilicio como el de este pueblo guerrero numeroso y extenso de caribes conocidos como Tomuzas, que llegó a ocupar todo el territorio norte central costero de Venezuela
Esa etnia aborigen es uno de los ejemplos más patéticos de cómo a un pueblo lo tratan de desaparecer de la faz de la tierra por resistirse a los designios de los invasores españoles medievales, mediante un trato o más bien un maltrato cultural sistemático cuya orientación estratégica ya venía dada por el sabio español Nebrija, consultor de los Reyes Católicos, cuando en 1492 había dicho “el imperio será más imperio más por su lengua que por sus armas”,y esa practica la entendieron los franciscanos y la entienden los gobiernos imperiales de hoy cuando para poder dominar a otro tiene que fracturarse el hueso cultural del objetivo o del pueblo que se intente dominar, usando todos los medios posibles, la lengua, los nombres, la comida, la música, la vergüenza, el color de la piel, su pelo su bandera, su himno, sus gritos y cada una de las estructuras simbólicas que constituyen la cultura de un pueblo.
No exagero ni dudo en decir, aunque por ello se le critique a uno, que en el estudio y la investigación de esta etnia, se esconden una serie de valores y evidencias que pueden ayudar a comprender que la historia no es como hasta ahora nos la han contado y enseñado en la escuela y cuan nefasto fueron los comportamientos de los conquistadores y luego de los religiosos en este territorio, de cómo un hombre que trata de dominar a otro hombre usando los recursos menos insospechables para subyugarlo, someterlo y ponerlo de rodillas. Incluso hasta hoy día por la vía del olvido.
Aunque hay quienes piensan que se debe tener cuidado al decir lo que no se ha dicho y lo que expreso lo digo con absoluta responsabilidad porque antes de callarlo debo invitar a los historiadores y a los especialistas a revisar los métodos, a los docentes a revisar los libros de textos que nuestros niños leen, a hurgar en esas historias olvidadas con una visión trascendente y transformadora, científica y actual.
Empecemos por el nombre, todos tenemos nombre de identidad, somos venezolanos, si alguien viene hoy y nos dice “venecos” o “venenosos” para descalificarnos porque estamos “dando malos ejemplos de conducta” al defender nuestra soberanía e independencia están creando una simbología de la vergüenza para con nuestra identidad. Y aunque usted no lo crea el efecto es primero ponernos a dudar, si nuestra conciencia no esta clara.
El nombre de los tomuzas fue resignificado por los españoles para calificar “maraña de pelo” que es la acepción que muchos de nosotros entendemos por “tumuza” y fueron los dominadores, invasores en nombre de Dios y del Rey los que comenzaron a cambiar el sentido de una etimología cuyo significado, según un estudio titulado Huellas Katugua de Carmen Pares y Ramón González de la Universidad Central de Venezuela, “tomuza” significa en lengua caribe “montaña “ u “hombre de montaña”. Por allí comienza la dominación por cambiar o borrar la identidad y no es “un problema de discursos cuajados de remotos rencores” como lo dijo un articulista recientemente en Ultimas Noticias, es necesario revisar de nuevo nuestra historia pasada que es reciente.
Es el trato a la insurgencia, así siempre se ha tratado a la insurgencia con el castigo del olvido y de borrar identidades, aunque hay quienes indiquen que hay que tener cuidado. ¿Cuidado con qué? Que el español es una de las lenguas más glotofágicas de la tierra? Si, ah, pero porqué? Cual es el sentido de esa glotofagia? NO debe ser porque es natural y muchos menos PORQUE un rey manda a callar porque “HABLA EL REY” para poder merecer el Premio Príncipe de Asturias.
Luego “tumuza” se aplica solo a negros e indios, entonces nos fijamos en la eterna enfermedad del racismo y de la vergüenza étnica cuyo nombre y apellido es etnoracismo, que hoy esta vigente, escondida en el espíritu de algunos hombres y mujeres de estas tierras producto de acto de reducir la capacidad de los hombres para subvertir el orden de dominación para derrotar la insurgencia necesaria que libera a los pueblos de los anclajes coloniales que todavía tenemos en nuestras mentes.
Hoy nos convoca la urgencia de la lucha de las ideas pero también el rigor de la investigación científica, porque esta novela es solo una propuesta, un ensayo hecho ficción para interpretar un sentido de vida, sin excluir ni desentendernos de ninguno de los valores culturales que constituyen nuestra venezolanidad, pero si dignificando a cada uno de ellos.
De esta manera resulta interesante desentrañar este fenómeno socio histórico a luz de la experiencia de los tomuzas que aunque usted no lo crea, el último grupo organizado de estos aborígenes fue confinado a una reserva en las entrañas de una montaña en Barlovento (Minas de Apa y Carapa entre Panaquire y San Francisco de Macaira), sus niños fueron sometidos desde muy temprana edad al desconocimiento de sus capacidades culturales hasta que desaparecieron como pueblo, tal cual hoy a nuestros niños les muestran la llamada “conquista” como un acto heroico de los españoles, incluso hoy nosotros que somos adultos comunes, no académicos porque ellos tienen toda la sapiencia del estudio y las rutas metodológicas para encontrar verdades, nos extrañamos cuando nos dicen “mira los españoles no ganaron ninguna conquista” que aunque es difícil creer, no fue sólo un acto de ficción como lo es la novela Tomuzas, sino una realidad que estamos obligados a revisar científicamente para dignificar la verdadera historia de los pueblos originarios de estas tierras.
Aldemaro Barrios Romero.
domingo, 26 de octubre de 2008
Las memorias del terror. El guerrillero venezolano: héroe o bandido.
Por Aldemaro Barrios. venezuelared@gmail.com
Viene a mi mente un comentario hecho por un militar nacido en esta zona y cuyo nombre me reservo por razones personales, en el que me indicaba que las atrocidades cometidas contra algunos campesinos en los años 70 y 80 se debió a que oficiales del ejército (algunos de la zona) para obtener u optar a grados superiores inventaban la existencia de grupos guerrilleros en estas zona del Orituco y procedían a hacer planes antiguerrilleros aplicando los métodos de la Escuela de las Américas, capturaban individuos inocentes, los encarcelaban, torturaban y sometían a los más viles tormentos de acoso psicológico y físico para justificar procedimientos militares que le valían a su hoja de servicio, sin haber ninguna evidencia que los inculpara como guerrilleros verdaderos.
Este relato viene a razón de una historia funesta de nuestra crónica regional que hoy nuestra memoria debe reconocer como un proceso de terrorismo de estado que todavía tiene consecuencias sobre la población de Altagracia, Guaribe y pueblos circunvecinos.
La visión que tenían algunos hombres y algunas mujeres de esta tierra que dedicaron su juventud y los mejores momentos de su vida a la lucha política, arriesgándola y entregándola por ideales de justicia, libertad y redención social que vemos concretarse en estos tiempos, fue vista en su momento como una acción sanguinaria, bandolera, esa fue la manera como a través de los medios se nos vendía la imagen de los insurgentes y que todavía se nos acecha como un fantasma.
Nombrar a uno, a dos o tres sería injusto puesto que el tiempo y el espacio no están disponibles para ello y por que además fueron incontables los campesinos que sufrieron el asedio terrorista del estado de entonces, héroes anónimos que no pedían nombradía, pero si debemos hacer el reconocimiento al guerrillero desconocido, al que los mecanismos de poder entonces estigmatizaron en una suerte de bandolero o asesino sanguinario, cuando por el contrario representaban una llama de esperanza en la vida de miseria desmesurada del campesinado pobre, sobre quienes cayeron toneladas de bombas, tiros y desolación, acoso y toda suerte de hostilidades que las generaciones actuales ni se imaginan.
Alguien en algún momento indicó que no se debía hablar de este tema porque todavía en el pueblo venezolano hay temores y resquemores de cuando la guerrilla actuaba en Venezuela, que no es conveniente tocar el tema por la sensibilidad que está en las mentes de algunos oficiales y que se trata de un tema que puede generar “antipatías” hacia la izquierda. Entiendo que estos mitos deben ser derrumbados en tanto se aborde con criterios científicos y con métodos de estudio serios, el tema y lo que realmente ocurrió, no solo para salirse al paso a estos “miedos” y a las mentiras de algunos escritores, políticos y aventureros de la jungla derechista nacional e internacional que han escrito o dicho, sino para dignificar un periodo de la historia de las luchas populares que marcó el destino y derivó en lo que hoy construye ese mismo pueblo.
No hay dudas que para ambos bandos hubo bajas que se cuentan como perdidas de vidas humanas irrecuperables, es lo lamentable de una guerra, son los resultados del sin fin de la lucha que los pueblos tienen que entablar para lograr su redención y recuperar la dignidad de vivir en democracia con plenas libertades civiles y asistiendo a la demanda de sus derechos políticos, sociales, culturales y económicos.
Ha permanecido en nuestra conciencia ese concepto ofensivo que dificulta la comprensión de la heroicidad del guerrillero y de nuevo la descalificación del concepto y la gesta guerrillera, que aunque derrotada por diversos factores que no me propongo analizar, significan un interesante alcance para la comprensión de una realidad que todavía hoy la vivimos en tiempo real. Solo la imagen del Ernesto Che Guevara, de su desprendimiento material y su condición humana han roto ese cerco subjetivo que estigmatizó al guerrillero venezolano y latinoamericano. Para un niño o un joven cubano un guerrillero es un héroe, un libertador, pero para nosotros con años de desprestigio y estigmatización negativa su nombradía nos evoca otro concepto.
Desgraciadamente el terrorismo de estado se puso en práctica, funcionó y dio resultados para la derecha entonces en el poder. La mentira y la desinformación metódica y coordinada por años nos “enseñó”, si vale el apelativo, a desconocer la valía del guerrillero.
Todo el aparataje mediático de guerra psicológica suscrito en los manuales de la Escuela de las Américas de los años 60 donde se formaron la mayoría de los oficiales que lucharon en la contrainsurgencia se aplicaron aquí, con métodos por primeras vez empleados en América y que fueron puestos en práctica inicialmente en estos pueblos en sus montañas que hacen límite norte de Guárico con Miranda. La desaparición forzada, el crimen, el asesinato y la tortura se hicieron eco en la voz de los comunes, el terror se esparció a veces mezclado con leyendas como ocurre con frecuencia en el llano.
Lo que hoy vemos que se aplica en Colombia en la lucha contrainsurgente, los desplazados, los bombardeos masivos, lo vivieron en los años sesenta, cientos de familias campesinas y vecinos de estos pueblos, a mediados y finales de los años 60 el terrorismo de estado fue aplicado como ensayo aquí en estas montañas y en estos pueblos por primera vez para desgracia y vergüenza de la humanidad.
Todavía hoy queda pendiente registrar los testimonios e información sobre lo que ocurrió durante los años sesenta para reconstruir un pedazo de la historia regional y nacional, que debe ser conocida y desmitificada desde el olvido y para que sea dignificada la memoria de cientos de hombres y mujeres de la ciudad y de estos campos que dieron su vida por principios éticos y morales que coinciden con el deseo humano de vivir en justicia social, igualdad de derechos sociales, políticos, económicos y culturales.
Viene a mi mente un comentario hecho por un militar nacido en esta zona y cuyo nombre me reservo por razones personales, en el que me indicaba que las atrocidades cometidas contra algunos campesinos en los años 70 y 80 se debió a que oficiales del ejército (algunos de la zona) para obtener u optar a grados superiores inventaban la existencia de grupos guerrilleros en estas zona del Orituco y procedían a hacer planes antiguerrilleros aplicando los métodos de la Escuela de las Américas, capturaban individuos inocentes, los encarcelaban, torturaban y sometían a los más viles tormentos de acoso psicológico y físico para justificar procedimientos militares que le valían a su hoja de servicio, sin haber ninguna evidencia que los inculpara como guerrilleros verdaderos.
Este relato viene a razón de una historia funesta de nuestra crónica regional que hoy nuestra memoria debe reconocer como un proceso de terrorismo de estado que todavía tiene consecuencias sobre la población de Altagracia, Guaribe y pueblos circunvecinos.
La visión que tenían algunos hombres y algunas mujeres de esta tierra que dedicaron su juventud y los mejores momentos de su vida a la lucha política, arriesgándola y entregándola por ideales de justicia, libertad y redención social que vemos concretarse en estos tiempos, fue vista en su momento como una acción sanguinaria, bandolera, esa fue la manera como a través de los medios se nos vendía la imagen de los insurgentes y que todavía se nos acecha como un fantasma.
Nombrar a uno, a dos o tres sería injusto puesto que el tiempo y el espacio no están disponibles para ello y por que además fueron incontables los campesinos que sufrieron el asedio terrorista del estado de entonces, héroes anónimos que no pedían nombradía, pero si debemos hacer el reconocimiento al guerrillero desconocido, al que los mecanismos de poder entonces estigmatizaron en una suerte de bandolero o asesino sanguinario, cuando por el contrario representaban una llama de esperanza en la vida de miseria desmesurada del campesinado pobre, sobre quienes cayeron toneladas de bombas, tiros y desolación, acoso y toda suerte de hostilidades que las generaciones actuales ni se imaginan.
Alguien en algún momento indicó que no se debía hablar de este tema porque todavía en el pueblo venezolano hay temores y resquemores de cuando la guerrilla actuaba en Venezuela, que no es conveniente tocar el tema por la sensibilidad que está en las mentes de algunos oficiales y que se trata de un tema que puede generar “antipatías” hacia la izquierda. Entiendo que estos mitos deben ser derrumbados en tanto se aborde con criterios científicos y con métodos de estudio serios, el tema y lo que realmente ocurrió, no solo para salirse al paso a estos “miedos” y a las mentiras de algunos escritores, políticos y aventureros de la jungla derechista nacional e internacional que han escrito o dicho, sino para dignificar un periodo de la historia de las luchas populares que marcó el destino y derivó en lo que hoy construye ese mismo pueblo.
No hay dudas que para ambos bandos hubo bajas que se cuentan como perdidas de vidas humanas irrecuperables, es lo lamentable de una guerra, son los resultados del sin fin de la lucha que los pueblos tienen que entablar para lograr su redención y recuperar la dignidad de vivir en democracia con plenas libertades civiles y asistiendo a la demanda de sus derechos políticos, sociales, culturales y económicos.
Ha permanecido en nuestra conciencia ese concepto ofensivo que dificulta la comprensión de la heroicidad del guerrillero y de nuevo la descalificación del concepto y la gesta guerrillera, que aunque derrotada por diversos factores que no me propongo analizar, significan un interesante alcance para la comprensión de una realidad que todavía hoy la vivimos en tiempo real. Solo la imagen del Ernesto Che Guevara, de su desprendimiento material y su condición humana han roto ese cerco subjetivo que estigmatizó al guerrillero venezolano y latinoamericano. Para un niño o un joven cubano un guerrillero es un héroe, un libertador, pero para nosotros con años de desprestigio y estigmatización negativa su nombradía nos evoca otro concepto.
Desgraciadamente el terrorismo de estado se puso en práctica, funcionó y dio resultados para la derecha entonces en el poder. La mentira y la desinformación metódica y coordinada por años nos “enseñó”, si vale el apelativo, a desconocer la valía del guerrillero.
Todo el aparataje mediático de guerra psicológica suscrito en los manuales de la Escuela de las Américas de los años 60 donde se formaron la mayoría de los oficiales que lucharon en la contrainsurgencia se aplicaron aquí, con métodos por primeras vez empleados en América y que fueron puestos en práctica inicialmente en estos pueblos en sus montañas que hacen límite norte de Guárico con Miranda. La desaparición forzada, el crimen, el asesinato y la tortura se hicieron eco en la voz de los comunes, el terror se esparció a veces mezclado con leyendas como ocurre con frecuencia en el llano.
Lo que hoy vemos que se aplica en Colombia en la lucha contrainsurgente, los desplazados, los bombardeos masivos, lo vivieron en los años sesenta, cientos de familias campesinas y vecinos de estos pueblos, a mediados y finales de los años 60 el terrorismo de estado fue aplicado como ensayo aquí en estas montañas y en estos pueblos por primera vez para desgracia y vergüenza de la humanidad.
Todavía hoy queda pendiente registrar los testimonios e información sobre lo que ocurrió durante los años sesenta para reconstruir un pedazo de la historia regional y nacional, que debe ser conocida y desmitificada desde el olvido y para que sea dignificada la memoria de cientos de hombres y mujeres de la ciudad y de estos campos que dieron su vida por principios éticos y morales que coinciden con el deseo humano de vivir en justicia social, igualdad de derechos sociales, políticos, económicos y culturales.
lunes, 13 de octubre de 2008
¿Qué hacemos los ciudadanos comunes ante la crisis?
Digamos que somos simples ciudadanos de clase media, concientes de nuestro rol social y político en un proceso revolucionario como el venezolano, funcionarios todos como los 27 millones de venezolanos que indica la Constitución Bolivariana, miles que trabajamos para el estado y ponemos todo nuestro esfuerzo manual e intelectual para el desarrollo de este país y que nos preguntamos ¿Qué puede ocurrir con nosotros en los próximos días, semanas o meses en la perspectiva de la crisis financiera mundial que se genera en los centros económicos del capitalismo internacional?
Los pronósticos indican que serán en los próximos trimestres cuando la crisis nos golpeé de manera contundente, pero con menor impacto puesto que el gobierno bolivariano había y esta tomando medidas de control para regular los procesos especulativos capitalistas y porque tenemos la fortaleza de la renta petrolera a pesar de su precio pueda bajar.
Hay quienes indican como el Comandante Fidel Castro que "la crisis actual y las brutales medidas del gobierno de Estados Unidos para salvarse traerán más inflación, más devaluación de las monedas nacionales, más pérdidas dolorosas de los mercados, menores precios para las mercancías de exportación, más intercambio desigual". "Pero traerán también a los pueblos más conocimiento de la verdad, más conciencia, más rebeldía y más revoluciones".
Veremos aumento de desempleo por razones obvias, pero ante ello nos planteamos las posibilidades de diversificar nuestras capacidades productivas y para ello un ciudadano en plena capacidad productora puede desarrollar nuevas actividades que desde hace algún tiempo el gobierno ha estimulado y que el país reclama como demanda desde mucho tiempo.
Tener conciencia del origen de la crisis financiera capitalista, conociendo las leyes de nuestra realidad social y política y de sus consecuencias nos permite resolver algunos problemas puntuales como es el de la inflación, que además del quiebre del comercio especulativo especialmente de alimentos y otros de insumos necesarios y fundamentales para vivir, nos permite recurrir a las posibilidades que oferta el estado con los distintos mecanismos de abastecimiento y dejar en espera o cambiar el modelo consumista por una manera de consumo crítico.
Ello también va en línea de ahorrar, así como lo ha hecho el gobierno ahorrar fondos, para tener recursos suficientes a objeto de prepararse para momentos difíciles, pero esencialmente el ciudadano común debe aprender a ahorrar y a valorar su capacidad de controlar los gastos.
Pero para guardar los dineros del pueblo, esos que se ganan con el sudor de la frente, pareciera más seguro colocarlos en los bancos públicos en vez que en los privados, toda vez que el engranaje financiero capitalista internacional arrastrará a los bancos comerciales como una fuerte corriente de agua de destinos incontrolables, al estos depender del sistema internacional.
Resulta paradójico que cuando un hombre gasta 37 millones de dólares en realizar el sueño frívolo de ir al espacio porque el soñó de niño ser astronauta hay millones de seres afectados por la crisis de los bancos, cientos de miles de familias que han perdido sus inmuebles en los Estados Unidos y otros miles en el mundo están a la espera del tsunami que se avecina,. Son las incongruencias de la sociedad capitalista que quita el derecho de vivir con dignidad a millones de seres humanos para que unos pocos tengan privilegios banales.
Aquellos que hasta hoy duden si el socialismo es la ruta para resolver los problemas que afectan al hombre hoy, la crisis financiera esta dando las respuestas para conocer como la sociedad capitalista hunde a la humanidad y la mejor muestra es nuestro propio país con el gobierno bolivariano y la respuesta del pueblo venezolano a la propuesta de construir una sociedad socialista. Los hechos son superiores a cualquier enunciado. En lo que respecta a nosotros, ya sabemos, estamos avisados y guerra avisada no mata soldado y si lo mata es por descuidado, dice la sabiduría popular.
Aldemaro Barrios Romero.
venezuelared@gmail.com
Los pronósticos indican que serán en los próximos trimestres cuando la crisis nos golpeé de manera contundente, pero con menor impacto puesto que el gobierno bolivariano había y esta tomando medidas de control para regular los procesos especulativos capitalistas y porque tenemos la fortaleza de la renta petrolera a pesar de su precio pueda bajar.
Hay quienes indican como el Comandante Fidel Castro que "la crisis actual y las brutales medidas del gobierno de Estados Unidos para salvarse traerán más inflación, más devaluación de las monedas nacionales, más pérdidas dolorosas de los mercados, menores precios para las mercancías de exportación, más intercambio desigual". "Pero traerán también a los pueblos más conocimiento de la verdad, más conciencia, más rebeldía y más revoluciones".
Veremos aumento de desempleo por razones obvias, pero ante ello nos planteamos las posibilidades de diversificar nuestras capacidades productivas y para ello un ciudadano en plena capacidad productora puede desarrollar nuevas actividades que desde hace algún tiempo el gobierno ha estimulado y que el país reclama como demanda desde mucho tiempo.
Tener conciencia del origen de la crisis financiera capitalista, conociendo las leyes de nuestra realidad social y política y de sus consecuencias nos permite resolver algunos problemas puntuales como es el de la inflación, que además del quiebre del comercio especulativo especialmente de alimentos y otros de insumos necesarios y fundamentales para vivir, nos permite recurrir a las posibilidades que oferta el estado con los distintos mecanismos de abastecimiento y dejar en espera o cambiar el modelo consumista por una manera de consumo crítico.
Ello también va en línea de ahorrar, así como lo ha hecho el gobierno ahorrar fondos, para tener recursos suficientes a objeto de prepararse para momentos difíciles, pero esencialmente el ciudadano común debe aprender a ahorrar y a valorar su capacidad de controlar los gastos.
Pero para guardar los dineros del pueblo, esos que se ganan con el sudor de la frente, pareciera más seguro colocarlos en los bancos públicos en vez que en los privados, toda vez que el engranaje financiero capitalista internacional arrastrará a los bancos comerciales como una fuerte corriente de agua de destinos incontrolables, al estos depender del sistema internacional.
Resulta paradójico que cuando un hombre gasta 37 millones de dólares en realizar el sueño frívolo de ir al espacio porque el soñó de niño ser astronauta hay millones de seres afectados por la crisis de los bancos, cientos de miles de familias que han perdido sus inmuebles en los Estados Unidos y otros miles en el mundo están a la espera del tsunami que se avecina,. Son las incongruencias de la sociedad capitalista que quita el derecho de vivir con dignidad a millones de seres humanos para que unos pocos tengan privilegios banales.
Aquellos que hasta hoy duden si el socialismo es la ruta para resolver los problemas que afectan al hombre hoy, la crisis financiera esta dando las respuestas para conocer como la sociedad capitalista hunde a la humanidad y la mejor muestra es nuestro propio país con el gobierno bolivariano y la respuesta del pueblo venezolano a la propuesta de construir una sociedad socialista. Los hechos son superiores a cualquier enunciado. En lo que respecta a nosotros, ya sabemos, estamos avisados y guerra avisada no mata soldado y si lo mata es por descuidado, dice la sabiduría popular.
Aldemaro Barrios Romero.
venezuelared@gmail.com
martes, 7 de octubre de 2008
Por el Guárico a pié
Sólo la compañía de la música recia guariqueña o apureña pueden amainar el delirio de recorrer las carreteras que conducen al corazón de Venezuela, en Guárico gran parte de sus vías se encuentran en deterioro severo y con la esperanza de que algún día estas sean rutas dignas para el transporte de quienes producen gran parte de lo que se consume en la mesa diaria de los venezolanos, el queso, la leche, el maíz para la arepa, el arroz, las caraotas o el fríjol.
He recorrido Guárico desde San Juan hasta Santa María, de Altagracia de Orituco hasta Las Mercedes, de Ortiz a Puerto Miranda, de San José de Guaribe hasta Zaraza, de Tucupido y Valle La Pascua al Sombrero pasando por Chaguaramas y la queja duele en la garganta de los guariqueños cuando no tienen agua o si la tiene es intermitente o sucia como cuando bebíamos agua de laguna por allá en los años 50, o en el otro costado cuando el agua viene los sorprende en torrentes violentas que arrebatan las casas, las siembras y los animales producto de la desertificación de los suelos de las montañas altas. Un estado cruzado por ríos y quebradas con represas y embalses suficientes para su abastecimiento, con un circuito de serranías que le orilla todo el límite norte y la mayoría de sus pueblos no cuenta con el servicio como debe ser porque los sistemas de distribución del preciado líquido han colapsado, un pueblo que resiste sed y que se niega a que lo más preciado que es su tierra termine de convertirse en desierto tan sólo por la falta de control y la aplicación de programas de reforestación y de recuperación ambiental, esta pacientemente a la espera de ver luz al final del túnel.
Esta carta que los guariqueños se juegan en noviembre será la decisiva y esta vez no puede haber fraude, no debe haber más frustración, ni desencanto, la responsabilidad de darle un giro a la política del Gobierno del Presidente Chávez en este estado no es un problema meramente electoral, se juegan la confianza de la gente y la dignidad de un pueblo que resiste y espera con tranquilidad soberana la solución sus problemas.
Cifraremos grandes expectativas en William Lara como nuevo gobernador y conociendo su trayectoria como hombre pensador y legislador tendrá que contar como mano derecha a un ejecutivo que se ocupe de fraguar la acción práctica de gobierno que como sabemos es compleja y amerita el esfuerzo de un equipo operacional eficiente al que Lara tendrá que confiarle decisiones que ya deben estarse diseñando no como planes de emergencia, no como paños calientes, no como coyunturas sino con respuestas estructurales para darle soluciones a las prioridades en el asunto de la vialidad, el agua, la luz, la alimentación, la educación, la salud, el desarrollo agroproductivo entre otras.
Es responsabilidad suprema de los alcaldes promover a los concejos comunales dándoles poder, recursos pero sobre todo iniciativa para que el mismo pueblo protagonice su voluntad de resolver sus propios problemas. El alcalde no debe ser el mismo administrador que se deformó en la Cuarta República y que no tiene cabida en la Quinta República, repartiendo real y entregando el dinero del pueblo a contratista irresponsables con quienes algunos mandatarios, llámese alcalde o concejal, hacen negocios para luego vivir miserablemente atendiendo aquel dicho popular que decía “el dinero mal habido se va tan rápido como ha venido”.
Hemos conocido de experiencias brutales en Guárico que el mismo pueblo ha castigado con la indiferencia y el voto a mandatarios irresponsables, ya deben entender que ese mismo pueblo ha aprendido a defenderse y tiene un grado superior de conciencia, es pronosticable que se repitan los revocatorios del mandato de alcaldes si estos no cumplen con sus responsabilidades y las promesas de darle la mayor suma de felicidad posible al pueblo.
De manera que la disyuntiva entre una época y otra es ahora.- Guárico con cada uno de sus pueblos ha sufrido una condición que las autoridades deben ver con preocupación, ha sido uno de los estados con mayor migración de población en los últimos tiempos, sus hijos han tenido que salir a otras ciudades a buscar sustento porque la infraestructura económica no les garantizaba obtener el soporte para vivir.
En Guárico se ve un fenómeno social de alto impacto económico, en lo que va de medio siglo hemos visto cientos de caseríos desaparecer, lo que queda son casas en ruinas donde habitan los fantasmas del recuerdo, sus habitantes han consolidado una vida de miseria en cinturones de pobreza en las ciudades más importantes de Venezuela.
La tarea de reconstruir este estado, no será solo de quienes obtengan el triunfo en una jornada electoral que pronostica el triunfo del pueblo en apoyo al Presidente Chávez, sino que trabajen en consonancia con los planes del Gobierno Nacional, especialmente los referidos al Eje Norte Llanero, que ya debía tener resultado satisfactorios pero las contradicciones conocidas de los últimos gobernantes la han frustrado, estas habrán de quedar en el pasado, solo será cuestión de memoria histórica y de asumir cargos por irresponsabilidades administrativas.
Vendrá el día en que viajemos a Guárico con el disfrute de ver al llano florecer y el contento de la cara de sus habitantes sea la bienvenida a quienes de afuera les admiran por la capacidad de resistencia y por el estoicismo de su población mayoritariamente campesina, toda la potencia de la energía que ese pueblo tiene, deberá convertirse en la suprema felicidad que soñó Bolívar producto del trabajo productivo de los llaneros guariqueños. Dios quiera así sea.
Aldemaro Barrios Romero
venezuelared@gmail.com
He recorrido Guárico desde San Juan hasta Santa María, de Altagracia de Orituco hasta Las Mercedes, de Ortiz a Puerto Miranda, de San José de Guaribe hasta Zaraza, de Tucupido y Valle La Pascua al Sombrero pasando por Chaguaramas y la queja duele en la garganta de los guariqueños cuando no tienen agua o si la tiene es intermitente o sucia como cuando bebíamos agua de laguna por allá en los años 50, o en el otro costado cuando el agua viene los sorprende en torrentes violentas que arrebatan las casas, las siembras y los animales producto de la desertificación de los suelos de las montañas altas. Un estado cruzado por ríos y quebradas con represas y embalses suficientes para su abastecimiento, con un circuito de serranías que le orilla todo el límite norte y la mayoría de sus pueblos no cuenta con el servicio como debe ser porque los sistemas de distribución del preciado líquido han colapsado, un pueblo que resiste sed y que se niega a que lo más preciado que es su tierra termine de convertirse en desierto tan sólo por la falta de control y la aplicación de programas de reforestación y de recuperación ambiental, esta pacientemente a la espera de ver luz al final del túnel.
Esta carta que los guariqueños se juegan en noviembre será la decisiva y esta vez no puede haber fraude, no debe haber más frustración, ni desencanto, la responsabilidad de darle un giro a la política del Gobierno del Presidente Chávez en este estado no es un problema meramente electoral, se juegan la confianza de la gente y la dignidad de un pueblo que resiste y espera con tranquilidad soberana la solución sus problemas.
Cifraremos grandes expectativas en William Lara como nuevo gobernador y conociendo su trayectoria como hombre pensador y legislador tendrá que contar como mano derecha a un ejecutivo que se ocupe de fraguar la acción práctica de gobierno que como sabemos es compleja y amerita el esfuerzo de un equipo operacional eficiente al que Lara tendrá que confiarle decisiones que ya deben estarse diseñando no como planes de emergencia, no como paños calientes, no como coyunturas sino con respuestas estructurales para darle soluciones a las prioridades en el asunto de la vialidad, el agua, la luz, la alimentación, la educación, la salud, el desarrollo agroproductivo entre otras.
Es responsabilidad suprema de los alcaldes promover a los concejos comunales dándoles poder, recursos pero sobre todo iniciativa para que el mismo pueblo protagonice su voluntad de resolver sus propios problemas. El alcalde no debe ser el mismo administrador que se deformó en la Cuarta República y que no tiene cabida en la Quinta República, repartiendo real y entregando el dinero del pueblo a contratista irresponsables con quienes algunos mandatarios, llámese alcalde o concejal, hacen negocios para luego vivir miserablemente atendiendo aquel dicho popular que decía “el dinero mal habido se va tan rápido como ha venido”.
Hemos conocido de experiencias brutales en Guárico que el mismo pueblo ha castigado con la indiferencia y el voto a mandatarios irresponsables, ya deben entender que ese mismo pueblo ha aprendido a defenderse y tiene un grado superior de conciencia, es pronosticable que se repitan los revocatorios del mandato de alcaldes si estos no cumplen con sus responsabilidades y las promesas de darle la mayor suma de felicidad posible al pueblo.
De manera que la disyuntiva entre una época y otra es ahora.- Guárico con cada uno de sus pueblos ha sufrido una condición que las autoridades deben ver con preocupación, ha sido uno de los estados con mayor migración de población en los últimos tiempos, sus hijos han tenido que salir a otras ciudades a buscar sustento porque la infraestructura económica no les garantizaba obtener el soporte para vivir.
En Guárico se ve un fenómeno social de alto impacto económico, en lo que va de medio siglo hemos visto cientos de caseríos desaparecer, lo que queda son casas en ruinas donde habitan los fantasmas del recuerdo, sus habitantes han consolidado una vida de miseria en cinturones de pobreza en las ciudades más importantes de Venezuela.
La tarea de reconstruir este estado, no será solo de quienes obtengan el triunfo en una jornada electoral que pronostica el triunfo del pueblo en apoyo al Presidente Chávez, sino que trabajen en consonancia con los planes del Gobierno Nacional, especialmente los referidos al Eje Norte Llanero, que ya debía tener resultado satisfactorios pero las contradicciones conocidas de los últimos gobernantes la han frustrado, estas habrán de quedar en el pasado, solo será cuestión de memoria histórica y de asumir cargos por irresponsabilidades administrativas.
Vendrá el día en que viajemos a Guárico con el disfrute de ver al llano florecer y el contento de la cara de sus habitantes sea la bienvenida a quienes de afuera les admiran por la capacidad de resistencia y por el estoicismo de su población mayoritariamente campesina, toda la potencia de la energía que ese pueblo tiene, deberá convertirse en la suprema felicidad que soñó Bolívar producto del trabajo productivo de los llaneros guariqueños. Dios quiera así sea.
Aldemaro Barrios Romero
venezuelared@gmail.com
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Entre la capa de ozono y la tierra árida.
Venezuela se dice es líder en América Latina en la lucha contra los agentes degradadores de la capa ozono, nos parece aplaudidle y loable que ocupemos niveles superlativos en este sentido, pero preguntamos como estamos con el control de los agentes degradadores del ambiente, especialmente en áreas que deberían considerarse estratégicas en cuanto a la preservación de montañas y serranías de donde nos proveemos de agua tanto para el consumo humano como para la producción industrial y agropecuaria.
Debemos reconocer que estos últimos diez años hemos conquistado logros importantes para el bien social del pueblo venezolano, históricamente hemos superadorbarreras de demandas sociales en la educaciòn, la salud e infraestructuras que el estado adeudaba a las comunidades y evidentemente estamos ante nuevas disyuntivas, por ello es bueno ser críticos ante los retos que nos quedan por superar.
Dos registros importantes que debemos considerar, uno es el problema de la distribución de agua para el consumo humano en cientos de poblaciones interioranas y la degradación persisten del sistema de montañas y cuencas de la serranías centrales de Venezuela, el problema ambiental que resulta un reto impostergable.
El Presidente Chávez ha dicho una y cien veces el cuidado que hay que tener con el problema del ambiente porque que de este cuidado derivan una serie de circunstancias de donde depende el desarrollo del país. Lo cierto es que a los llamados del Presidente se le ha hecho caso omiso.
La gran mayoría de los pueblos que conforman el eje norte llanero, tiene problemas con la distribución de agua, bien por la caducidad de los sistemas de distribución o por no contar con embalses o infraestructura de acopio suficientemente capacitada para suplir a una población que ha crecido vertiginosamente en los últimos 30 años.
Nombre usted alguna ciudad o pueblo de Guárico o Anzoátegui, por tomar dos ejemplos, que no tenga este problema del agua. Y no lo digo para desprestigiar a nadie, sino que es la verdad, lamentablemente hay que decirlo, duélale a quien le duela.
Viaje usted a cualquier pueblo de Guárico y pregunte en cualquier casa de vecino para tener un testimonio de la gravedad de la ausencia o racionamiento del agua, en un país de aluviones, flanqueado por serranías donde no sabemos cuanta agua cae cada año porque los sistemas de registros para medir la pluviométrica fueron desmantelados por el Ministerio del Ambiente hace algunos años.
El segundo caso de gravedad es la de la deforestación incontrolable en la cuencas serranas, no ha parado, miles de hectáreas de montañas caen al suelo dejando desguarnecido los sistemas ecológicos que permiten no sólo equilibrar la emisión de gases tóxicos sino controlar la violencia de la caída de la lluvia agua sobre el suelo lo que a su vez sigue afectando todos los años a cientos de poblaciones localizadas cerca de las cuencas de los ríos, este año no fue diferente a los pasados porque el desequilibrio ecológico universal nos golpea cada vez más fuerte y con mayor intermitencia.
Si queremos ser responsables con esta Revolución y con el pueblo venezolano tenemos que reconocer esta verdad, que no ha sido asumida por los mandos de base, alcaldes, concejales, gobernadores y que también los altos mandatarios reconozcan y asuman el llamado que hacemos en nombre de quienes sufren las dificultades de no contar con agua para vivir, en un país que cuenta con las mejores condiciones geográficas y el beneficio de la red de altas latitudes suficientes para suplirse de agua para su consumo.
Ha faltado voluntad política, tenemos que reconocerlo, nos ha consumido el presentismo y la coyuntura inmediata, el tema no debe ser considerado dentro del camino electoral por el que ahora transitamos, no es un tema para el debate de quienes mejor que quien, la destrucción, falta de control y la no aplicación de los protocolos establecidos en las leyes que regulan y norman la dinámica de la protección ambiental, así como los planes de protección de áreas que deben ser consideradas bajo régimen especial, es un problema estratégico y como tal debe ser considerado.
La defensa de la Revolución pasa no sólo por el ímpetu de salir a la calle cuando nos agredan desde afuera sino por defendernos desde adentro y asumir que tenemos debilidades que debemos corregir y que sólo con voluntad política y el ánimo de lograr superar las insuficiencias arrastradas de la Cuarta República, podemos lograr la plena felicidad que anhela y merece el pueblo venezolano
Aldemaro Barrios Romero
venezuelared@gmail.com
Debemos reconocer que estos últimos diez años hemos conquistado logros importantes para el bien social del pueblo venezolano, históricamente hemos superadorbarreras de demandas sociales en la educaciòn, la salud e infraestructuras que el estado adeudaba a las comunidades y evidentemente estamos ante nuevas disyuntivas, por ello es bueno ser críticos ante los retos que nos quedan por superar.
Dos registros importantes que debemos considerar, uno es el problema de la distribución de agua para el consumo humano en cientos de poblaciones interioranas y la degradación persisten del sistema de montañas y cuencas de la serranías centrales de Venezuela, el problema ambiental que resulta un reto impostergable.
El Presidente Chávez ha dicho una y cien veces el cuidado que hay que tener con el problema del ambiente porque que de este cuidado derivan una serie de circunstancias de donde depende el desarrollo del país. Lo cierto es que a los llamados del Presidente se le ha hecho caso omiso.
La gran mayoría de los pueblos que conforman el eje norte llanero, tiene problemas con la distribución de agua, bien por la caducidad de los sistemas de distribución o por no contar con embalses o infraestructura de acopio suficientemente capacitada para suplir a una población que ha crecido vertiginosamente en los últimos 30 años.
Nombre usted alguna ciudad o pueblo de Guárico o Anzoátegui, por tomar dos ejemplos, que no tenga este problema del agua. Y no lo digo para desprestigiar a nadie, sino que es la verdad, lamentablemente hay que decirlo, duélale a quien le duela.
Viaje usted a cualquier pueblo de Guárico y pregunte en cualquier casa de vecino para tener un testimonio de la gravedad de la ausencia o racionamiento del agua, en un país de aluviones, flanqueado por serranías donde no sabemos cuanta agua cae cada año porque los sistemas de registros para medir la pluviométrica fueron desmantelados por el Ministerio del Ambiente hace algunos años.
El segundo caso de gravedad es la de la deforestación incontrolable en la cuencas serranas, no ha parado, miles de hectáreas de montañas caen al suelo dejando desguarnecido los sistemas ecológicos que permiten no sólo equilibrar la emisión de gases tóxicos sino controlar la violencia de la caída de la lluvia agua sobre el suelo lo que a su vez sigue afectando todos los años a cientos de poblaciones localizadas cerca de las cuencas de los ríos, este año no fue diferente a los pasados porque el desequilibrio ecológico universal nos golpea cada vez más fuerte y con mayor intermitencia.
Si queremos ser responsables con esta Revolución y con el pueblo venezolano tenemos que reconocer esta verdad, que no ha sido asumida por los mandos de base, alcaldes, concejales, gobernadores y que también los altos mandatarios reconozcan y asuman el llamado que hacemos en nombre de quienes sufren las dificultades de no contar con agua para vivir, en un país que cuenta con las mejores condiciones geográficas y el beneficio de la red de altas latitudes suficientes para suplirse de agua para su consumo.
Ha faltado voluntad política, tenemos que reconocerlo, nos ha consumido el presentismo y la coyuntura inmediata, el tema no debe ser considerado dentro del camino electoral por el que ahora transitamos, no es un tema para el debate de quienes mejor que quien, la destrucción, falta de control y la no aplicación de los protocolos establecidos en las leyes que regulan y norman la dinámica de la protección ambiental, así como los planes de protección de áreas que deben ser consideradas bajo régimen especial, es un problema estratégico y como tal debe ser considerado.
La defensa de la Revolución pasa no sólo por el ímpetu de salir a la calle cuando nos agredan desde afuera sino por defendernos desde adentro y asumir que tenemos debilidades que debemos corregir y que sólo con voluntad política y el ánimo de lograr superar las insuficiencias arrastradas de la Cuarta República, podemos lograr la plena felicidad que anhela y merece el pueblo venezolano
Aldemaro Barrios Romero
venezuelared@gmail.com
jueves, 12 de junio de 2008
RCTV IGUALITA

Voy a escribir como me habló una señora que me conoce bien como chavista y a quien yo conozco como “escuálida” furibunda, con la que me gusta hablar, especialmente para conocer lo que piensa es parte del pueblo que conjuga sus pensamientos con la visión de los globos y solo de esa forma, donde no hay cuadrados ni triángulos, ni diversidad, ni multiculturalidad, es decir una sola y absoluta visión: Globovisión.
Textualmente voy a transcribir lo que ella piensa sobre RCTV y que ella expresó de la siguiente manera:”Bueno y después de tanta alharaca y tanta pendejada, yo sigo viendo Radio Caracas, yo no entiendo porque tanta alharaca”.
Hoy como ayer no tenemos duda que la supuesta “tragedia” de eliminar a un canal del espectro radioeléctrico se convierte en una “pendejada” como dice a señora escuálida por que, esa campaña tenía y tiene la clara intención de colocar de víctima a los golpistas mediáticos, de promocionar su canal y peor aún darle mayor relevancia a Marcel Granier cuya empresa desde el año pasado es “internacional”.
La situación de RCTV es hoy día mejor que el año pasado; no perdieron clientes al contrario los aumentaron, no perdieron audiencia peor aún creo que la han aumentado por la bulla de haberlos “borrado” del espectro, se posicionaron con su poca edificante programación y han logrado mantener la línea editorial golpista desde antes y después de abril de 2002, en otras palabras ciertamente han crecido como lo indicó Marcel Granier en una entrevista reciente.
Lo que mi amiga escuálida no sabe es que muchas empresas de cable que tiene el deber y la obligación por ley de colocar las señales de los canales abiertos, como el canal 2 que en este caso es TVES Televisora Social, mantienen una señal borrosa y una imagen distorsionada de este canal, no obstante la señal “internacional” de RCTV se ve nítida y pulcra.
Yo como usuario que paga una renta por el uso del cable he reclamado a la empresa Supercable, que es mi servidora y no he tenido respuesta satisfactoria.
Puedo suponer que se trata de un juego sucio de esas empresas de cable, pero no tengo como probarlo. ¿Quien controla ello? Supongo que CONATEL, por lo que me queda hacer pública esta situación, a un año de no tener la señal clara de TVES en mi televisor.
No obstante la alharaca sobre la desaparición de “RCTV” como dice mi amiga escuálida hoy continua, es decir RCTV esta igualita, vivita y coleando y según su dueño “creciendo” en producción y facturación. ¿Y entonces?
Sin embargo TVES que vino a reivindicar los espacios de una televisión edificante es víctima de un delito tecnológico que debe ser investigado, que le ha hecho perder audiencia especialmente en Caracas y de lo cual nadie dice nada.
Mientras tanto seguiré hablando con mi amiga escuálida para comprender como piensa esa parte del pueblo a quien debemos escuchar para tratar de hacerles entender las patrañas que con ellos y con todos los venezolanos cometen los canales golpistas asociados diariamente.
Aldemaro Barrios Romero
venezuelared@gmail.com
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